martes, 18 de octubre de 2016

LA RANITA SORDA

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo.
Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas.
Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas mientras que las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió.
La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo.
Las otras le preguntaron: “No escuchabas lo que te decíamos?
La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.
Moraleja: Ten cuidado con lo que dices, pero sobre todo con lo que escuchas.

martes, 11 de octubre de 2016

FIDELIDAD

Un matrimonio bautizó con la palabra “Increíble” a su hijo, porque tenían la certeza que haría increíbles cosas a lo largo de su vida.
Lo cierto es que, lejano a aquel mandato familiar, Increíble tuvo una vida equilibrada y tranquila. Se casó y fue fiel a su esposa durante setenta años.
Los amigos le hacían todo tipo de bromas, porque su nombre no coincidía con su estilo de vida.
Justo antes de morir, Increíble le pidió a su esposa que no pusiera su nombre en la lápida, para evitar cualquier tipo de bromas.
Cuando murió, la mujer obedeció el pedido, y puso, humildemente: “Aquí yace un hombre que le fue fiel a su mujer durante setenta años”.
Cuando la gente pasaba por ese lugar del cementerio, leían la placa y decían: ¡Increíble!

martes, 27 de septiembre de 2016

EL CÍRCULO DEL ODIO

Un importante empresario estaba enojado y regañó al director de uno de sus negocios.
El director llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de que estaba gastando demasiado porque había un abundante almuerzo en la mesa.
La señora gritó a la empleada, que rompió un plato y le dio una patada al perro porque la hizo tropezar.
El animal salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por allí.
Cuando ella fue a la farmacia para hacerse una curación, gritó al farmacéutico porque le dolió la aplicación de la vacuna.
Este hombre llegó a su casa y le gritó a su madre porque la comida no era de su agrado.
La señora, manantial de amor y perdón, le acarició la cabeza mientras le decía: Hijo querido, te prometo que mañana haré tu comida favorita. Trabajas mucho, estás cansado y hoy precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas para que puedas descansar en paz. Mañana te sentirás mejor. Lo bendijo y abandonó la habitación, dejándole solo con sus pensamientos.
En ese momento se interrumpió el círculo del odio, al chocar con la tolerancia, la dulzura, el perdón y el amor.

martes, 20 de septiembre de 2016

MAESTRO Y ESCORPIÓN

Un maestro oriental, cuando vio como un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua.
Cuando lo hizo, el alacrán le picó. Por la reacción al dolor, el maestro le soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo se ahogaba.
El maestro intentó sacarlo otra vez, y de nuevo el escorpión le picó.
Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: Perdone, pero usted es terco, ¿no entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le picará?
El maestro respondió: La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.
Entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua salvándole así la vida.
Moraleja: No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.

martes, 6 de septiembre de 2016

LAS TRES REJAS

El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo: Maestro, un amigo suyo estuvo hablando mal de usted.
¡Espera! -le interrumpió el filósofo-. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
¿Las tres rejas?
Sí. La primera es la reja de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
No; lo oí comentar a unos vecinos.
Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
No, en realidad no. Al contrario…
¡Vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
A decir verdad, no.
Entonces, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

martes, 30 de agosto de 2016

EL PASAJERO

Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.
El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera, se mete en un escaparate haciendo trizas los cristales. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista: Mire amigo, jamás haga eso otra vez. Casi me muero del susto.
El pasajero le pide disculpas y: No pensé que fuera a asustarse tanto si le tocaba el hombro.
Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista.
¿Y qué hacía antes?
Fui chofer de una funeraria durante 25 años.

martes, 23 de agosto de 2016

ROMPER EL HIELO

En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarro una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró romperlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: ¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido romperlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas.
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo: Yo sé cómo lo hizo.
¿Cómo?
No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.
Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr. (Einstein)