martes, 26 de enero de 2016

ASTUCIA FEMENINA

Los griegos decian que las mujeres tenían algo que ellos no tenian y que ellos envidiaban: ¡ASTUCIA!
A una empleada de Atención al Cliente de Virgin Airlines en Sydney, se le tenía que haber dado un premio hace unos meses por ser tan astuta e inteligente, pero también por decirle las cosas claras a un cliente que probablemente tendría que haber viajado en la bodega con los equipajes.
Un abarrotado vuelo de Virgin fue cancelado cuando el avión 767 de la compañía fue retirado por cuestiones de seguridad. Solo había una empleada de Atención al Cliente que estaba intentado encontrar vuelos alternativos para todos los pasajeros.
De repente, un pasajero muy molesto se saltó la cola para ponerse delante del mostrador. Con un golpe depositó su billete en el mostrador y dijo: Tengo que salir en el primer vuelo y tengo que ir en primera clase.
La empleada le contestó: Lo siento mucho, señor. Estaré encantada de ayudarle, pero antes tengo que ayudar a estos pasajeros, que estaban antes que usted, estoy segura que lo solucionaremos.
El pasajero todavía más molesto le gritó: ¿Usted, sabe quién soy yo?
A lo que la empleada, sin pensarlo, tomó el micrófono y anunció: Atención por favor, su voz se escuchó por toda la terminal, tenemos un pasajero que no sabe quién es. Si alguien lo sabe, por favor venga a ayudarlo, el está en el mostrador número 14.
Todos los otros pasajeros detrás de él se morían de la risa. El pasajero miró a la empleada y le dijo: Anda y que te jodan. A lo que ella le contestó: Lo siento señor, pero para eso también hay que hacer cola.
De cualquier cosa que le des a una mujer, ella hará algo fabuloso.
Dale un espermatozoide y ella ella te dará un hijo.
Dale una casa y ella te dará un hogar.
Dale alimentos y ella te dará una exquisita comida.
Dale una sonrisa y ella te dará su corazón.
Ella multiplica y engrandece todo lo que le des. Así que si le das problemas... ¡PREPÁRATE!

lunes, 4 de enero de 2016

LA APUESTA Y LAS OLIVAS

Tales apostó con un amigo que podía hacerse rico cuando él quisiera.
Tales creía que alguien con un poco de dinero para invertir y un buen uso de la inteligencia, podía hacer una gran fortuna.
De esta forma buscó la manera de ganar dicha apuesta y se dedicó a estudiar el ciclo de producción del olivo, árbol de cuyo fruto se extrae el aceite de oliva.
Con sus dotes de gran observador, identificó un patrón que se repetía con el tiempo.
Es así como, en una época de poca producción de oliva, Tales compró todas las máquinas con las cuales se extraía el preciado aceite a un precio muy bajo y simplemente esperó.
Cuando hubo sobreproducción de olivas, Tales, con el monopolio de las máquinas, las rentó, hizo una fortuna y ganó la apuesta.
De esta forma, Tales mostró cómo se pueden obtener resultados provechosos al observar patrones y hacer predicciones.

lunes, 28 de diciembre de 2015

ASÍ SE RECURRE UNA MULTA

(Verídico, sacado de la D.G.T.)
Estimado Sr. Juez:
He sido denunciado por circular a 250 km/h en la Nacional 530 cuando iba camino de mi pueblo para hacer la matanza.
Según me dijeron los Guardias Civiles que me pararon, el radar me detectó a la velocidad antes indicada en un tramo limitado a 70 km/h.
Yo, por mi parte, puedo decir que he visto perfectamente esa señal con el número 70 en negro, dentro del círculo rojo con el fondo blanco. Sin embargo, por más que me he fijado, no he visto ninguna unidad de medida junto al numerito 70.
Como Vd. sabrá mejor que yo, que para eso ha estudiado derecho, la Ley 54/1893 establece que en el Estado Español (que Dios guarde muchos años) se establece que el Sistema Métrico Internacional será el obligatorio en el país, y dentro de las reglas propiamente dichas del citado Sistema Métrico Internacional, se establece que la unidad de longitud será el metro, y la unidad de tiempo será el segundo.
No sé si cuando Vd. terminó derecho le dio tiempo a hacer algo de MATEMÁTICAS, pero por si acaso voy a informarle de que la velocidad se mide dividiendo la distancia recorrida entre el tiempo empleado para recorrerla, por lo que cogiendo la unidad de medida de la distancia (metro) y la unidad de medida del tiempo (segundo), obtendremos la unidad de medida de la velocidad: METROS POR SEGUNDO, que, tal y como nos dice la Ley anteriormente citada, SERÁ LA UNIDAD DE MEDIDA OBLIGATORIA PARA LA VELOCIDAD.
Yo no le voy a negar que fuese a 250 km/h, que de hecho los iba, pero es que la señal que yo vi sólo ponía 70, y en virtud del imperio de la ley que todos debemos respetar y del que Vd. es el máximo exponente, no he dudado en considerar que el 70 se refería a la unidad internacional de la velocidad, el metro por segundo; si Vd. hace la conversión, observará que 70 m/s equivalen a 252km/h, con lo cual yo circulaba a 2 km/h por debajo de lo permitido.
Por todo lo expuesto, ruego a Vd. que me devuelva el carné de conducir, los 600 euros y los 8 puntos que me han quitado, que no están las cosas para bromas, dejando este asunto en un lamentable malentendido por el que no voy a denunciar a los pobres agentes, que bastante tienen con su arriesgado trabajo y estoy seguro que no lo hicieron con mala intención.
Atentamente.

lunes, 21 de diciembre de 2015

EL ECLIPSE QUE PUSO FIN A UNA GUERRA

Algunas historias cuentan también que Tales conocía muy bien los métodos astronómicos Babilónicos por lo que pudo haber sido capaz de predecir un eclipse de sol en el año 585 a. C., que impidió la guerra entre dos pueblos en Asia Menor.
Se cuenta que, cuando los ejércitos de ambos pueblos vieron el eclipse, atemorizados, lo interpretaron como un mal presagio e inmediatamente firmaron la paz.
No se sabe si Tales en verdad predijo o no el eclipse, lo impresionante de la historia es que efectivamente el eclipse ocurrió el 28 de mayo del año 585 a. C., siendo éste uno de los primeros eventos históricos del cual se sabe la fecha exacta.

lunes, 30 de noviembre de 2015

EL DOLOR DE HUEVOS

Juan no tenía problemas y era feliz.
Un día empezó a sufrir dolores de cabeza, ligeros al principio, pero que fueron aumentando hasta llegar a ser insoportables.
Cuando su trabajo y su vida empezaron a ser afectados por este problema, Juan se decidió a ir al médico.
El especialista lo examinó, realizó radiografías, muestras de sangre, de heces, de orina, y por fin le dijo: Le tengo una noticia buena y una mala. La buena es que puedo curarle sus dolores de cabeza. La mala es que para hacerlo tendré que castrarlo. Usted sufre una rara situación en la que sus testículos oprimen la base de su columna vertebral, y eso le causa dolores de cabeza. La única manera de remediarlo es extirpar sus testículos.
Juan quedó deprimido, pero sus jaquecas empeoraban y desesperado decidió someterse a la operación.
Al salir del hospital, el dolor de cabeza había desaparecido por completo, pero se sentía abatido y desanimado, como si le faltara una parte de sí mismo (obviamente).
Lo que necesito es un traje nuevo, se dijo, así que entró en la tienda y pidió un traje.
El vendedor lo observó por un momento y dijo: Muy bien, talla 44.
¡Exacto! ¿Cómo lo supo?
Es mi trabajo, repuso el vendedor.
Juan se probó el traje, que le quedó perfectamente.
Mientras se observaba en el espejo, el vendedor le dijo: ¿Qué le parece una camisa nueva?
Juan respondió: Pues, ¿por qué no?
Veamos, ha de ser un 34 de mangas y dieciséis de cuello.
¿Cómo lo supo?
Es mi trabajo, repitió el vendedor.
Juan se puso la camisa y mientras se veía en el espejo, el vendedor le dijo: ¿Unos zapatos nuevos?
Por supuesto, dijo.
El vendedor echó un vistazo a los pies de Juan: Un 42.
¡Exacto! ¿Cómo lo supo?
Es mi trabajo, respondió el vendedor.
Mientras Juan admiraba sus zapatos nuevos, el vendedor le preguntó: ¿Qué le parece si se lleva también unos calzoncillos nuevos?
Juan por un segundo pensó en la operación que acababa de sufrir, y dijo: ¡Buena idea!
Debe ser calzoncillo de talla 36, dijo el vendedor.
Juan se rió: No, se equivoca. He usado ta­lla 34 desde los dieciocho años.

El vendedor negó con la cabeza: No es po­sible que use la 34; el calzoncillo estaría de­masiado apretado, le presionaría los huevos contra la base de la columna y tendría todo el día un tremendo dolor de cabeza

lunes, 23 de noviembre de 2015

DISTINTAS GENERACIONES

Abuelo y nieto, hablaban sobre los grandes cambios que ha habido en la vida desde que el abuelo fue un niño.
El abuelo: Mira, cuan­do yo era un niño como tú lo eres ahora, mi mamá me mandaba a la tienda que había en la esquina con 100 pesetas, lo que ahora son 60 céntimos de euro, para hacer la compra. Yo regresaba a casa con dos envases de mantequilla, dos litros de leche, un saco de patatas, dos quesos, un paquete de azúcar, una barra de pan y una docena de huevos.

El nieto: Abuelo, ¿en tu época no había cámaras de vigilancia?

lunes, 16 de noviembre de 2015

SEGUIR QUEDANDO A CENAR

Un grupo de amigas cuarentañeras se encuentran para elegir el sitio donde van a cenar todas juntas. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante alemán de Sope porque los camareros están estupendos.
Diez años después, las mismas amigas, ya cincuentañeras, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante alemán de Sope, porque el menú es muy bueno y hay una magnífica carta de vinos.
Diez años después, las mismas amigas, ya con sesenta, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante alemán de Sope, porque es un sitio tranquilo, sin ruidos.
Diez años después, las mismas amigas, ya septogenarias, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante alemán de Sope, porque el restaurante tiene acceso para minusválidos y ascensor.
Diez años después, las mismas amigas, ya octogenarias, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante alemán de Sope, y todas coinciden en que es una gran idea porque nunca han cenado allí.