lunes, 8 de septiembre de 2014

EXAMEN DE LÓGICA Y LEGALIDAD

Un estudiante universitario que acaba de suspender su examen final de "Lógica y legalidad" le dice al profesor:
¿Vd. entiende y comprende el tema del examen?
Naturalmente.
Bueno, entonces le propongo un trato. Le hago una pregunta de lógica. Si me da una buena respuesta, no solo acepto el suspenso sino que puede ponerme un cero. Pero si no lo consigue, me pone un sobresaliente.
Picado en su orgullo el profesor acepta el desafío.
La pregunta es la siguiente: 
¿Descríbame un contexto que sea legal pero no lógico, lógico pero no legal y además ni lógico ni legal? 
Después de una larga reflexión, el profesor reconoce que no sabe responder y cambia la nota del alumno dándole el sobresaliente.
Herido en su amor propio, el profesor va a ver a un colega suyo y le expone el problema. Éste, que lo conoce bien le responde:
Mira, el caso es que tú tienes 65 años y que estás casado con una muchacha de 30 lo que es legal pero no lógico. Por otro lado, tu esposa tiene un amante de 23 años lo que es lógico pero no legal y para terminar, y a pesar de que había suspendido, le acabas de dar un sobresaliente al amante de tu mujer, lo que no es ni lógico ni legal.

lunes, 1 de septiembre de 2014

EL PELUQUERO

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó: No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario. El florista quedó agradecido y dejó el negocio. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.
Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió: No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de donuts esperándolo en la puerta.
Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió: No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El profesor con mucha alegría se fue.
A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como “Cómo mejorar sus negocios” y “Cómo volverse exitoso”.
Entonces un diputado fue acortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo: No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario. El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados, Alcaldes, concejales... haciendo cola para cortarse gratis.
Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y los miembros de la honorable clase política del país.
Atentamente:
El peluquero.

lunes, 25 de agosto de 2014

JUDÍO, ÁRABE Y SUJETADORES

Un árabe va a la tienda de un judío para comprar sujetadores negros.
El judío, presintiendo buen negocio, le comenta que son raros y que hay pocos y le vende cada uno a 40 euros.
El árabe compra 6, y vuelve algunos días después para comprar 2 docenas más.
El judío comenta que las piezas cada vez son más raras de encontrar y se las vende por 50 euros unidad.
Un mes más tarde, el árabe regresa y compra lo que le resta al judío por 75 euros cada uno.
El judío, muy curioso, le pregunta qué hace con tantos sujetadores negros.
Responde el árabe: Corto el sujetador en dos y hago los sombreritos que usáis vosotros a 100 euros cada uno. 
(Así fue como empezó la guerra)

lunes, 18 de agosto de 2014

LA CIENCIA Y DIOS

(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía) 
Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.
Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:
Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?
Sí, pero no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?
Pues claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros científicos dicen de todo eso.
Y, ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?
Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.
El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho.
Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba. En la tarjeta decía:
Profesor Doctor Louis Pasteur.
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas.
Universidad Nacional de Francia.
“Un poco de Ciencia nos aparta de Dios mucha, nos aproxima”.
Dr. Louis Pasteur.
P. D.: El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.

lunes, 11 de agosto de 2014

DON JORDI BUSCA UN CRÉDITO

Don Jordi: Bon día. Venía a solicitar un crédito. 
Empleado: Encantado de atenderle, don Jordi. ¿Qué cantidad quería solicitar? 
Don Jordi: Un euro. 
Empleado: ¿Cómo? Por favor, don Jordi, no es necesario solicitar un crédito por esa cantidad. Puede Vd. retirarlo de cualquiera de sus cuentas. ¿Se lo saco de su cuenta corriente o de su libreta de ahorro?Don Jordi: ¡He dicho que quiero que se me conceda un crédito POR UN EURO! Si no me lo conceden, cancelo la cuenta, la libreta, el fondo de inversiones y me voy a otro banco, ¡collons! 
Empleado: ¡OH, no, don Jordi, por favor! No me malinterprete. Desde luego no tenemos ningún inconveniente en concederle su crédito, faltaría más. Bien, ¿qué plazo desea? 
Don Jordi: Un mes. 
Empleado: ¿Un mes? Bien, como es un plazo corto le aplicaremos un interés de un 10%, y por ser Vd. uno de nuestros mejores clientes, se lo dejaremos en el 5%. ¿Le conviene? 
Don Jordi: Molt bé. Como garantía, quiero dejar el Mercedes. 
Empleado: ¿El Mercedes? ¡Pero, don Jordi! Por esa cantidad no es necesario que nos deje garantía alguna. Además, tratándose de Vd., sobra cualquier garantía. 
Don Jordi: ¡He dicho que quiero dejar de garantía el Mercedes! Si no me lo aceptan, cancelo la cuenta, la libreta, el fondo de inversiones y me voy a otro banco, ¡cony! 
Empleado: ¡Oh, no, don Jordi! ¡Por favor! Aceptamos con mucho gusto su garantía, claro que sí. Puede dejarlo en el parking de la oficina. Ahora, no tiene más que firmar aquí. Eso es. Muy bien, don Jordi. Muchas gracias y a su disposición. Hasta pronto. 
Don Jordi llega a casa y se dirige exultante a su mujer:
Don Jordi: ¡Montserrat! ¡Ya nos podemos ir de vacaciones! ¡Encontré parking vigilado para el Mercedes durante un mes, y por sólo 0,05 euros!

lunes, 21 de julio de 2014

EL VALOR DE UN MARIDO

(Nadie sabe su valor hasta que lo pierde)
Tres operarios limpian las ventanas en lo alto de un rascacielos.
Uno de ellos tiene necesidad de ir urgentemente al baño y decide bajar de su andamio.
Mientras está en el baño, un viento fortísimo azota el edificio y hace precipitarse al vacío a sus dos compañeros, quienes se estrellan contra el pavimento.
Esa misma noche, nuestro amigo, que no tiene consuelo por lo ocurrido, acude con su esposa al velatorio de sus compañeros y trata de dar ánimo a las viudas, pero no encuentra suficientes palabras de aliento.
De pronto irrumpen en la sala dos señores muy circunspectos, que preguntan por las viudas y se dirigen a ellas:
Señoras: el seguro previsto por la empresa de siniestros es un cheque por un millón de euros para cada una de Vds. Tengan los cheques y reciban nuestras más profundas condolencias.
La esposa de nuestro amigo mira anonadada la escena y se dirige a su marido y le dice: ¡Claro, y el señoriiiiiito, cagando!

lunes, 14 de julio de 2014

UN BUEN CATÓLICO

Un hombre mayor, italiano, que vivía en las afueras de Nápoles, fue a la iglesia local a confesarse.
Cuando el cura abrió el confesionario, el hombre dijo:
Padre, durante la 2ª Guerra Mundial, una bonita mujer golpeó a la puerta de mi casa y me pidió que la escondiera del enemigo. La escondí en mi altillo.
Esa acción fue maravillosa -contestó el cura- No tienes la necesidad de confesarlo.
No Padre, es que ella empezó a agradecerme mi acción con favores sexuales.
Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden ser muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.
Gracias, Padre. Es una gran carga que le saca a mi alma. Pero tengo una duda más.
¿Y cuál es, hijo?
¿Cree Vd. que debería decirle que la guerra ha terminado?