martes, 16 de agosto de 2016

HOTELERO DE NUEVA YORK

El gerente principal de una cadena hotelera neoyorkina viajó por segunda vez a Seul en el lapso de un año.
Al llegar al hotel donde debía hospedarse fue recibido cálidamente con un "Bienvenido nuevamente señor, qué bueno es verlo una vez más en nuestro hotel".
Dudando de que el recepcionista tuviera tan buena memoria y sorprendido del recibimiento, se propuso que, a su retorno a New York, impondría igual sistema de trato al cliente en la cadena hotelera que regenteaba. A su retorno convocó y reunió a todos sus gerentes encomendándoles desarrollar alguna estrategia ad-hoc a tal pretensión.
Los gerentes determinaron implementar un software con reconocimiento de rostros, base de datos actualizada día a día, cámaras especiales, con un tiempo de respuesta en microsegundos, así como la pertinente capacitación a los empleados, etc., cuyo costo aproximado sería de 3 millones de dólares.
El gerente principal descartó la idea por costosa.
Meses después, en su tercer viaje a Seul, tras ser recibido de la misma manera, ofreció una buena gratificación al recepcionista para que le revelara cómo lo hacían.
El recepcionista le dijo: Mire señor, aquí tenemos un arreglo con los taxistas del aeropuerto; durante el trayecto ellos preguntan al pasajero si ya antes se hospedó en este hotel, y, si la respuesta es afirmativa, ellos depositan sus maletas al lado derecho del mostrador. Si el cliente llega por primera vez, sus maletas son dejadas al lado izquierdo. El chofer es gratificado con un dólar de propina.

martes, 9 de agosto de 2016

EMPAQUETADO DE JABONES

En 1970, un ciudadano japonés envió una carta a una fábrica de jabones de Tokio, reclamando haber adquirido una cajita de jabones que, al abrirla, estaba vacía.
El reclamo puso en mar­cha todo un programa de gestión administrativa y operativa; los ingenieros de la fábrica recibieron instrucciones de diseñar un sistema que impidiera que esta dificultad volviera a repetirse.
Luego de mucha discusión, los ingenieros estaban de acuerdo que el problema se había suscitado en la cadena de empaquetado de los jabones, donde una cajita en movimiento no fue llenada con el jabón respectivo.
Por indicación de los ingenieros se diseñó e instaló una sofisticada máquina de rayos X con monitores de alta resolución, operada por dos trabajadores encargados de vigilar todas las cajas de jabón que salían de la línea de empaquetado para de esa manera asegurarse de que ninguna estuviera vacía. El costo de esa máquina superó los 2.700.000 dólares.
Cuando la máquina de rayos X comenzó a fallar al cabo de cinco meses de ser usada en los tres turnos de la empresa, un obrero del área de empaquetado pidió prestado un potente ventilador y lo apuntó hacia la parte final de la faja transportadora.
Mientras las cajitas avanzaban en tal dirección, las que estaban vacías simplemente salían volando de la línea de empacado.

martes, 2 de agosto de 2016

AMOR DE YERNOS

Una mujer quiso comprobar si sus tres yernos, Antonio, Benito y Carlos, la querían o si la apreciaban aunque fuera sólo un poquito.
Caminaba al borde de un río con su yerno Antonio, cuando se dejó caer al agua fingiendo que se ahogaba. Sin dudarlo un momento el Antonio se tiró al rio y la salvó.
Al siguiente día Antonio se encontró aparcado al lado de su casa un Peugeut 206 con una nota en el parabrisas: ”Gracias, Antonio. Tu suegra que te quiere muchísimo”.
Al día siguiente hizo lo mismo con su yerno Benito. Éste también se tiró de cabeza y la salvó.
De la misma manera Benito se encontró al día siguiente un Peugeut 206 al lado de su casa con la misma nota: ”Gracias, Benito. Tu suegra que te quiere muchísimo”.
La misma escena con su yerno Carlos. Se deslizó al agua y empezó ahogarse. Mientras ella se hundía poco a poco, Carlos la miraba y pensando: «Ya era hora de que te murieras. ¡Bruja!».
Al día siguiente por la mañana Carlos se encontró al lado de su casa, un flamante Porsche Carrera GT con la nota en el parabrisas: “Gracias, Carlos. Tu suegro”.

martes, 26 de julio de 2016

LA ARTRITIS

Un borracho que olía a alcohol por los cuatro costados se sube a un autobús y se sienta al lado de un cura.
Saca una botellita con aguardiente barato y se toma toda lo que queda de un solo trago.
Satisfecho, agarra el periódico que llevaba y se pone a leer.
El cura finge que el borracho no existe y disimula su incomodidad.
Al rato, el borracho se le queda mirando al cura y le pregunta: Oiga padre, ¿puede decirme qué carajo causa la artritis?
El cura, molesto, le responde en tono sarcástico: Ciertamente la vida profana, andar frecuentando mujeres mundanas, los excesos con el tabaco y el alcohol; esas borracheras que terminan en noches de putas y muchas más de esas basuras y porquerías.
¡Coooooño, vaya pa'laaaaaa mieeeeerda!
El cura al rato, pensando en lo que le dijo al pobre infeliz, se conduele y decide disculparse, diciéndole en tono comprensivo: Disculpe usted, no quise ser tan rudo, hijo mío, pero, ¿desde cuándo sufres de artritis?
¿Yoooo? ¡Nunca, padre! Sólo estaba leyendo este artículo del periódico que dice que el Papa sufre de artritis desde hace varios años.

martes, 19 de julio de 2016

LA NASA

Cuando antes de los 60 la NASA emprendió el lanzamiento de astronautas al espacio, advirtieron que sus bolígrafos no funcionarían en gravedad cero, ya que la tinta no bajaría a la superficie en que se deseara escribir.
Al cabo de 6 años de pruebas e investigaciones que demandaron un gasto de 12 millones de dólares, lograron desarrollar un bolígrafo que funcionaba en gravedad cero, debajo del agua, sobre cualquier superficie incluyendo cristal y en un rango de temperaturas que iban desde bajo cero hasta 300 grados centígrados.
Los rusos, por su parte, descartaron los bolígrafos y dieron lápices a sus tripulaciones para que pudieran escribir.

martes, 12 de julio de 2016

NO HABLE SIN PARAR DELANTE DE LA GENTE

Después de un largo y agotador día de trabajo, un señor se sentó en el asiento de su tren y cerró los ojos.
Cuando el tren salía de la estación, la mujer que estaba al lado sacó su móvil y empezó a hablar bastante fuerte: Hola mi amor, soy Susi, estoy en el tren. Sí, ya sé, estoy en el de las seis y media. No tomé el de las cuatro y media porque estuve en una reunión muy larga. Nooo, no con Leandro de personal, estuve con mi jefe. No mi amor, eres el único en mi vida. Sí mi amor, te echo tanto de menos cariño.
Quince minutos después, la mujer seguía hablando y hablando.
El señor, harto de oírla, se acercó a ella y con voz clara dijo cerca de su móvil: “Susi, apaga el teléfono y vuelve a la cama”.
(Susi nunca más usó el móvil en la vía pública)

martes, 5 de julio de 2016

APRENDER A PRIORIZAR

Una señora bien entrada en años estaba en la cubierta de un navío, agarrando su sombrero firmemente con las dos manos, para que el viento no se lo llevara.
Un caballero se aproxima y le dice: Perdóneme señora no quiero incomodarla, ¿pero Vd. se ha dado cuenta de que el viento le está levantando mucho su vestido?
Sí, pero necesito las dos manos para sostener mi sombrero.
Pero Vd. debe de saber que sus partes íntimas están siendo expuestas.
La viejecita miró para abajo y luego para arriba y: Caballero, cualquier cosa que se vea de aquí para abajo tiene 85 años. ¡El sombrero lo compré ayer!